El mundo en una caracola

Publicado: 21 marzo, 2017 en Sin categoría

Stephen King decía hace poco que uno ha de escribir sobre lo que conoce. La primera norma del escritor. No sé ya si lo decía él o se lo ponía en la boca a algún persoaje suyo. Imagino que lo segundo.

Ya sabes que yo siempre quise escribir. La gran puta novela americana. Un texto capaz de encerrar verdad, pasión, emoción, y que me convirtiera en el tipo más extraordinario sobre la faz de la tierra.

Ya sabes que siempre digo aquello de que soy un escritor frustrado, frustrado.

A veces lo vuelvo a pensar.Imaginar un protagonista. Oh, sí. Un protagonista. Hace tiempo no quería. Quería escribir algo nada convencional y no hay nada más convencional que un protragonista. ¿Sabes qué? Pienso que eso son novelas fáciles. Jugar con las cartas marcadas ¡Claro! que molan los protagonistas. Por supuesto. Eso lo sabemos desde Jesucristo hasta Harry Potter. Joder cualquier gilipollas puede inventar un buen protagonista. Con perdón pablo y jk pero coño es así. Yo no. Yo quería ir más allá. Pero joder escribir una buena novela sin protagonista o sin protagonista definido… tarea más difícil.

Claro que ahí estaba el tema. Creo que estuve años escribiendo ese(este¿?) diario metadiario diarioficción con ese objeto. ¿Era yo el prota? Claro. En definitiva es a lo Flaubert. A fin de cuentas, el protagonista de tal libro siempre sería yo. Yo-escritor, qué pedante lo del guioncito, bueno qué pedante todo. Un escritor no pedante es un notario, un mal notario…

En resumidas cuentas, yo siempre quise más. Es verdad que King nos hace estremecer, nos consigue entretener. Y es increíble. A mi me gusta King. Pero no deja de ser… convencional. Y yo amo lo convencional. Creo que he perdido mucha vida recelando de lo convencional. Muchas veces lo extraordinario se vuelve convencional. Estoy pensado en Michael Jackson, jordan, offspring, los red hot, el propio king, el puto turner, yo qué sé, gente buena haciendo lo suyo. ¿Quién no es convencional? en mi opinión, sallinger, kenedy tool, kafka, vila matas… incluso quizá paul auster. Bolaño. Calamaro!

Sin embargo no me costaría nada contestar que harry potter es mi libro favorito. Los siete, yo suelo contar por trilogías, por sagas. Me encantó canción de hielo y fuego y pienso que es convencional.En definitiva para no dar muchas más vueltas, un buen prota ya es convencional, buenos personajes es convencional. El guardián tenía a Claudfield ya, pero… La conjura tenía a railley ya pero… no sé. Bueno y Bolaño! Si los detectives o 2666 tenía protagonistas, yo no me acerdo… ni quiero acordarme joder.

Un protagonista es muy fácil. Un neo, un potter, una emma, una targaryen, un gandafld, un garfield, Kaytlis de los juegos del hambre cómo se llamara, un ulises, un aquiles, un carvalho, un quijote, un hamlet… En serio, así cualquiera.

Un protagonista con gancho, buau. Las de Norman Mailer por ejemplo, un buen tipo duro. Joder. Carisma, saber estar, bebedores… Qué decir de las novelas negras, esos inspectores curtdos. Casi veo e inhalo nubes de humo blanco y charcos de wisky con y sin hielo en mi dormitorio mientras leo esas novelas. Son relatos que se saborean y se huelen. Alcohol, tabaco y pólvora. Pero volvemos a lo mismo. Protagonistas con mucho gancho, muy carismáticos.

Yo quiero una novela que lo recoja todo en un pañuelo. Una jodida novela cuántica. Qué va, muchísimo más. El caso es que estoy seguro de que la novela es el vehículo. En una novela cabe todo. Podría escriir en una novela cómo soy incapaz de esrbir una y llenar cientos y miles de hojas con eso. Y sería una jodida novela. Con un poco de suerte, sin personaje principal y casi sin secundarios. Y, seguramente, sin lectores tampoco.

Seamos sinceros. Hace ya mucho tiempo, bastante tiempo, que la vida nos aburre… No queremos reconocerlo. Pero lo sabemos. Estamos todos como girando la cabeza por encima de nuestro hombro. Mirando con disimulo hacia atrás. Lanzándonos unos a otros miradas nerviosas. Risas tontas. Ciertas gotas de sudor brillan en nuestras sienes.

Algo paece haber fallado.

La vida no debía ir de esto, falta algo. Joder si falta. Vivir es, básicamnete, resignarse. Que es parecido a reasignarse. Es un bajar expectativas, bajar, bajar, … hasta que te ves escribiedo esto con meda botella de vino en el estomago.

Cuando quieran salir y gritar sorpesa, les estaré esperando.

Es una toría que siempre tuve. La verdad es que no me sorprendería.No me sorprendería nada que un día, de repente, un grupo nutrido de personas saliera de entre los muebles, de en medio de la calle, de los escaparates de unos grandes almacenes, de la consulta del médico, es igual, de dónde sea, gritando ¡sorpresa! y señalándome con el dedo al grito de ¡te lo has creído! Saldría mi madre, mucha gente conocida, mi hermano y mi padre en el ajo también y me deolverían dignidad y el brillo y la estrella que alguna vez tuve y me quitaron.

¿Cómo se iba a morir tu tío con 47 años hombre de dios? -me dirían.-¡Sin conocer a su primer nieto a punto de nacer! -¿De verdad crees que íbamos a matar a tu madre también? ¿Después de toda la puta vida trabajando?. -Ya… -diría yo- Ya me extrañaba a mi la verdad… -Claro hombre! ¿Y cómo coño te cupo en la cabeza que íbamos a dejar morir de hambre a millones de seres humanos cada día? Niños icluídos…

-Lo siento sí.-Diria yo bajando la mirada- La verdad es que ha sido verdaderamente insoportable…

Es sólo una teoría, pero ya digo, no la descarto. Cosas más raras se han visto…

El caso es que la narrativa tiene sus vericuetos. Tiene sus normas y sus cursos interiores. Es como mínimo osado esta idea mía de echar por tierra nada menos que los personajes. ¡El persoaje principal nada menos! Pero como quizá nunca dijo el marqués de sade “Osado, o sado…” Hay que elegir. La mejor osadía es la que no se propone. La que surge. El niño osado lo es a los ojos de los demás. No para él. El buen osado ni sabe que lo está siendo. Al osado lo definen los demás.

De todas formas como mucho uno puede optar a ser un Sísifo más, un destello en la oscura noche, un esfuerzo improductivo o productivo sólo por definición, por apreciación. La verdadera naturaleza de las cosas… acaso no exista. Estoy bastante bastante seguro de que no existe. O es Dios. Quizá, ambas cosas.

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