La hoguera de las vanidades

Publicado: 13 septiembre, 2008 en Sin categoría

 

 

Empecé a leer La hoguera de las vanidades (The bonfire of the vanities) por mandato de Ariel Rot. En una de sus canciones habla de que "se apagó la hoguera de la vanidad" (Cenizas en el aire), en singular, pero me dí cuenta del guiño que me hacía, y fue el empujón que me permitió entrar en la librería y comprar un ejemplar de la novela de Tom Wolfe. Cuando iba por la mitad de la novela, recordé que había una película sobre el libro, y empecé a buscarla por la red, la encontré y me la bajé. Se alojó en mi disco duro sólo un par de días antes de que acabara la novela. Anoche leí la última página, y cuando aún no han pasado venticuatro horas, ya he visto la pinícula.

 

Como pasa siempre en estos casos, la adaptación fílmica es un bodrio, es un desesperado intento por rozar el aura de Wolfe, pero no llega ni a coger sus faldones. Atención al grupo humano que hizo posible este despropósito: Bruce Willis, Tom Hanks, Melannie Grifith, Lina Morgan Freeman… osea, que no estamos hablando de cualquiera. Y dirigida nada menos que por Brian de Palma! Al final de la película vi en los créditos que Campbell, la hija de Mr McCoy, a quien podríamos llamar el protagonista (Tom Hanks) era una tal Kristen Dunst, y me dije, coño, ¿de qué me suena a mi esa tal Kristen? Para que veais qué memoria tengo. Total, que lo tuve que buscar en la wiki, y sí, es la tía que se folla a Spiderman, o al revés, vamos, la Mary Jane Watson. Ha participado también en Entrevista con el vampiro, donde le dieron el Globo de Oro, no sé muy bien porqué, y también, con tan sólo ocho añitos, un año después que en la hoguera, en Historias de Nueva York, según la wiki, trilogía dirigida por Woody Allen, Martin Scorsese y Coppola. Bravo. Pero ése sería otro tema, claro.

 

Así que, amigos míos, ni se os ocurra ver la película, y sí posad vuestras pupilas luminosas sobre el libro. Por cierto, en uno de los capítulos de la última temporada de Los Simpsons (os diría cuál, pero ¿para qué queréis exactamente el dato?) aparece Tom Wolfe, y Barnie sabe perfectamente quién es. Acuñó el término izquierda no sé qué, autor de la hoguera de las vanidades, creador del nuevo periodismo, etc. Quizá fue ése el motivo, junto con Ariel, de que me decidiera por la hoguera, y no por otra. Pero siempre estoy atento a las señales.

 

Si hay un espacio en el que se pueda no decir nada, ese es un blog de interner. Y, más concretamente, el mío.

 

Ah, por cierto, ya a modo de post scriptum, la hoguera de las vanidades eran unas hogueras que se hacían en italia, normalmente el martes de carnaval, donde se quemaban objetos fútiles y vanidosos, como pueden ser espejos, y mierdas pijas. El padre Savonarloa llevó a cabo una muy famosa allá por 1487. Pero de todo esto no se habla para nada en la novela. Es una ¿cómo se llama? Sí, una imagen. Una metáfora.

 
 
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