El nombre de los puros

Publicado: 8 marzo, 2008 en Sin categoría
 
En una de mis comidas de trabajo, pasamos por delante de un estanco y les dije a mis compañeros que me esperaran un momento. Entré y pregunté por el surtido de puros. La dependienta me dedicó una sonrisa y me pidió que la acompañara. Paco se me unió, el zascandil. La muchacha nos llevó a un apartado. Estaba cerrado herméticamente, y todo estaba lleno de madera de roble, sándalo y no sé qué hostias más. El olor era agradable, y mantenían una temperatura óptima para conservar el estado -puro- de los puros. Empezó a enseñarme marcas raras, pero no la dejé continuar mucho, porque se me vino a la mente como el rayo un nombre: Montecristo. Y es que era la novela que estaba leyendo con dedicación en esos momentos. "¡Montecristo!", le dije a la señorita, mirándola con decisión y en un tono elevado de voz. Se acongojó un poco, pero buscó una caja y me enseñó puros Montecristo, "Perfecto", dije, como si tuviera idea de la calidad o categoría de aquello.
 
Los otros no sabían que llevábamos los Montecristo bajo el brazo, y cuando acabamos de comer causaron sensación. Llamo "causar sensación" a un grito de "yeee" al sacarlos, y poco más. Pero es más que suficiente.
 
Dicen que los Montecristo reciben ese nombre porque mientras los elaboraban, allá en la mágica Cuba, había un tío leyéndoles las aventuras del Conde de Montecristo, y por lo visto les gustaba bastante a los pobres cubanos que tenían que pasarse las horas entre hojas de tabaco para fabricar los puritos.
 
El caso es que he tenido que adquirir puros nuevos. Quiero hacerme un pequeño homenaje, y los sacaré esta noche, durante la cena, para tener un detalle conmigo y con quien me acompañe. Pues me he personado en uno de los pocos estancos que hay abiertos un sábado por la tarde, y la situación ha sido tal que así:
 
– Hola, a las buenas- más o menos digo yo.
– Buenas tardes- más o menos dice la chica.
– ¿Tenéis puros?- pregunto.
– Pues sí- contesta.- ¿Cuál querías?- añade.
– Pues no tengo ni idea…- Sinceridad, ante todo. La pobre hace una mueca casi imperceptible, pero perceptible al fin y al cabo, y empieza a buscar cajas. Yo adivino lo que va pensando "Ya está aquí el gilipoyas de turno a tocarme los cojones, ahora que acabo de ordenar las cajas de los puros…"
– Es que es para un detalle…- Algo así medio farfullo. Pero a ella le da igual y me planta una caja delante.
 
"Romeo y Julieta", pone. Joder, pues casi que ya está. Marca tres euros cincuenta, y me pregunta:
 
– ¿Los queieres más o menos de éste precio?
 
Me quedo pensando, calibrando posibilidades, ¿la ocasión merece mucho más, o muchos menos?¿es abusivo?
 
– Algo menos, ¿no tendrías?
 
Se pone a buscar, llega un tipo que quiere un paquete de camel, que se esepre, qué coño, entonces me saca otra caja que marca uno con ochenta… La corto tajante:
 
– Deja, deja, tres cincuenta está bien… Espera… ¿No tendrás Montecristos?
– Sí, claro.- Me dice ella. Se me había olvidado a mí lo de los Montecristos.
– ¿Cuánto cuestan?
– Un poquito más… Cuatro con noventa y cinco, más o menos, unos cinco euros.
– Pues deme Romeo y Julieta.- Jaja, típico chiste. Joder, es que quiero tres.
 
– Y, por cierto, ¿le quedan Me penetra?
– ¿Me penetra?
– Si insiste…
 
Bueno, esto último no sucedió, sólo en la fértil, y calenturienta, imaginación de Forges.
 
Pero a lo que voy, el nombre de los puros. ¿Porqué les da a los fabricantes de puros ponerles nombres literarios? La verdad es que quedan bien, no tengo ninguna objeción al respecto. Pero me llamó la atención la condición literaria. De hecho, fue al ver a los amantes de Verona (¿era Verona?) en una caja de puros lo que me recordó al fugitivo del siglo dieciocho…
 
Para acabar la absurda crónica, un apunte más. Da gusto ver los puracos que se fuma Don Tony Soprano. Esquivando cualquier interpretación sexual, por supuesto, el tío, con lo grande que es, el puro no se queda atrás, empieza a prenderlo por un lado, por el otro, y a darle poderosas bocanadas… Se le ve gozando. Los puros que me han dado a mí, a parte de costar un ojo de la cara, eran como la mitad de la mitad de cualquiera de Tony… Y encima llamándose Romeo y Julieta, ois, qué finolis… No me veo yo a Tony fumándose uno de esos. Supongo que el capo di tuto capi debe poder permitirse fumarse un caliqueño de esos, auténticos cubanos, y no yo.
 
A salute!
 
 
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comentarios
  1. circe dice:

    Pero tu???…… amos a ver…o eres el jefe o…….menudo pelota,no????? ja ja aj….joe….y eso cuesta cada puro????…..yo, si algún dias me q uieres obsequiar con algo….prefiero un libro, un ramo de rosas; vamos! algo secillo…..ja ja ja ja pero no un puro, por favoe…ja aj aj ajaja…..Hala, pues que te sienten bien y que tus amigos agradezcan el detalle….chao

  2. Jose Manuel dice:

    Un Romeo y Julieta? jajaja, menudo cachondeo con el nombre dle puro, que opr cierto, no me lo fumé, aunke agradezco tu detalle…
    Al final se lo regalé a una tía y ésta, a su vez, a un extraño, o quizás era conocido.
    En fín picha-brava- jajajaja- ya me contarás como terminaste la noche ocn la pava aquella del satélite, jajaja
    PD: apoyo logístico ni de coña!
     
     

  3. Luisillo dice:

    Circe, bonica, lo de la reunión de trabajo es un eufemismo… jeje, era cena con amigos, y se emocionan mucho cuando apareces con unos puritos por sorpresa, pero a tí no se me ocurriría regalarte puros, descuida!
     
    Y tú Torre, anda que regalarle el puro que te doy a una desconocida, no tienes perdón coño! y porqué dices del satélite? ahí ya me he perdido…

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