Los Soprano como excusa o cuando la ficción se funde con la realidad

Publicado: 16 febrero, 2008 en Sin categoría

Ella me dijo.

 

         A mí me gustan las canciones que ponen al final de cada episodio de Los Soprano. Me pregunto dónde te podrás hacer con ellas, si han sacado una recopilación, o algo así.

 

Tiene la boca pequeña, con los labios carnosos pero no demasiado gruesos. Come con mucho cuidado, parte la carne en trocitos pequeños y se los lleva a la boca con mucha delicadeza. Pienso que llegarán a la porcelana del inodoro casi intactos, como si se hubieran tirado por un tobogán perfumado…

 

Mientras me habla parte la carne, y sólo me mira cuando se la lleva a la boca, y mastica con la boca muy cerrada, no se le ven los dientes a penas en toda la conversación, excepto cuando coge la servilleta para limpiarse los labios que, de todas formas, no tiene manchados. Parece que limpie la servilleta con sus labios, en lugar de ser al revés. Está muy erguida, pero parece su posición natural, no parece incómoda. Yo me imagino con los hombros caídos hacia delante, con la cabeza hundida, marcando la curva de la barriga para todo aquél que me mire de perfil. De todas formas, a parte de todas sus  maneras y su apariencia, me ha gustado lo de Los Soprano, yo siempre he pensado exactamente lo mismo.

 

         Yo siempre he pensado exactamente lo mismo. –le digo- De hecho, muchas veces dejaba los créditos del final un buen rato, mientras escuchaba la canción. Además, normalmente me quedaba pensando, ya que la escena final siempre se suele fundir con esa buena música dejando algún tipo de mensaje. Te deja un sabor dulce en la boca, te sacia, pero al mismo tiempo quieres más.

 

         Leí en un blog una opinión muy acertada –me comenta ella, tan correcta, tan increíble- Decía que era una serie que dejaba poso. Y eso es exactamente lo que es. Me parece exacto.

 

         Desde luego… Justo eso.

 

Desde luego… Qué pedante. Mientras mastico, pienso que ella preferiría de hecho estar con un Tony Soprano, o un Cris Moltisanti, algún animal que le diga con contundencia lo que hay que hacer, que se imponga y sea lo que se conoce un tipo duro. Como dicen mucho en la serie, un macho alfa… Joder, si hasta tuve que buscar en google qué coño era eso de macho alfa…

 

         Tony es el típico macho alfa… -la oigo decir a ella-

 

         ¿Qué coño has dicho?

 

         ¿Perdona?

 

         No, no, perdona, es que…

 

         Sólo digo que es el típico machito dominante, la clase de persona que odio, no diré de hombre, es muy sexista. Hablo de personas.

 

         ¿Así que no te gusta el típico macho alfa?

 

         Ni la hembra, no, claro que no. Todos los que piensen por un segundo que son mejores que los demás, hasta el punto de decirles qué deben o no deben hacer, me parece aborrecible…

 

         ¿Entonces? ¿Los omegas? Jeje

 

Jeje, digo tonterías. Los omegas son lo contrario a los alfas, como su posición en el abecedario nos puede indicar.

 

         Pues no, hombre. Después de todo, precisamente esas clasificaciones son biológicas, destinadas al mundo animal, no a los seres humanos.

 

         Pero los seres humanos también somos biología, cariño.

 

         Por supuesto, amor, pero en algo nos diferenciaremos de los animales, ¿no te parece?

 

Coge la copa con dos dedos, da un buen trago de vino, y le brilla el pendiente que tiene en la nariz. Pero más le brilla el pelo, y mucho más las niñas de sus ojos.

 

         Lo de amor sólo ha sido por corresponder a tu cariño…

 

No hacía falta que lo dejara claro, pero como tardo en contestar… habrá pensado que me he incomodado, y tiene razón, qué coño. Creo que estoy sudando. Cojo la botella y me pongo vino.

 

         ¿Más vino? –le ofrezco, como un caballero. Como un caballero borracho-

 

         No, gracias. Aún tengo ¿Te has fijado que en la serie siempre están bebiendo y fumando?

 

         Pues lo cierto es que sí –uy, lo cierto, joder, qué puto pedante- Sí que me ha llamado la atención. Siempre están tomándose copas de vino, copas de wisky, o lo que sea. Por no hablar de los puros que se fuma Tony.

 

         La depresión es ira volcada hacia uno mismo.

 

         La Doctora Melfi.

 

         Diez en frikismo, sí señor. ¿Qué te parece dicha afirmación?

 

         ¿Tú has visto ese capítulo de Los Simpsons en el que sale Daniel Coleman, creo que se llamaba, que hacen un estudio de mercado en el Colegio de Primaria de Springfield, con los niños, para una empresa juguetera, que luego Lisa los descubre y decide robar todos los juguetes? Pues en ése capítulo, acaban discutiendo en el montón de neumáticos ardiendo, y Lisa le dice a Coleman que el fin no justifica los medios, a lo que Coleman le responde que ésa es una afirmación muy aleatoria. Pues eso es lo que opino de la frase de Melfi, que es una afirmación aleatoria.

 

Apura la copa de vino, y esta vez sí que la rellena. Se enciende un cigarro y me sirve más a mí, sin preguntarme. Claro, la tenía vacía.

 

         Creo que sólo una chica entre un millón podría sentirse atraída por un chico que hace ése tipo de comentarios… -pega una calada al cigarro, echa el humo, y antes de que se disipe del todo, me pregunta- ¿tú crees que puedo ser yo ésa chica?

 

         Francamente querida, me importa un bledo…

 

Un sudor frío me recorre la nuca. Aparento mucha más frialdad de la que siento mirándola de frente a la cara, pero con expresión relajada. Estoy apunto de venirme abajo y echarme a llorar, cuando ella empieza a reír a carcajadas.

 

– ¡Eres cojonudo, joder! ¡Camarero, ostias, pareces el puto Arty Bucco! ¡más vino!

 

Así que pedimos otra botella, y pasamos la velada entre vino y el humo de sus pocos cigarrillos, hablando de series de televisión, de películas y de spaguetti western. Cuando yo sacaba un tema que ella no dominaba, como podía ser Bergman, me lo decía y pasábamos a otra cosa. Cuando ella se ponía a hablar de pop británico, por ejemplo, le decía que no tenía ni repajolera idea de la mitad de esos grupos de niñatos fuma porros, y pasábamos a otra cosa. Sinceramente, no sé si será la chica entre un millón, pero quizá valga por un millón de chicas.

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comentarios
  1. circe dice:

    qué guay…me encanta porque además de los diálogos están ese tipo de pensamientos que todos tenemos cuando observamos a alguien; que si el pelo, que si el pendiente, que si los ojos…..
    y—-qué tal estaba el filete???…..Pues nada, si es real, qué suerte!!!!

  2. Luisillo dice:

    Qué suerte que fuera real… nada es verdad ni nada mentira, todo depende del color del cristal con que se mira… Vamos, que no es real jaja. Pero porque son dos personajes, no conozco ni al tío ni a la tía…

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