In memorian

Publicado: 21 octubre, 2007 en Sin categoría
No me lo puedo creer.
 
Me parece completamente imposible.
 
Estaba leyendo esperando a que se hiciera la una de la madrugada. Como todos los sábados -pocos- que no salgo, y todos los domingos sin excepción, me encontraba haciendo tiempo hasta que llegara la una.
 
Llevo haciendo eso desde hace demasiado tiempo. Muchísimo. Demasiado bueno, claro. Las cosas tan buenas no pueden durar tanto…
 
Siempre lo hacía, ya digo. Y me encantaba. Esas noches cenaba bien, me aposentaba con un libro y esperaba a la una.
 
A veces, encendía el ordenador y echaba una partida al tetris, o a lo que fuera, bebiendo un vaso de leche y fumando un cigarrito, cuando aún fumaba, claro.
 
Y entonces, a la una en punto, empezaba el espectáculo.
 
"Hola qué tal, muy buenas noches, empieza la Rosa de los vientos, vuestro programa favorito. Con un formidable equipo humano que lo hace posible: Sergi de Monfort, el Príncipe del sonido, en el apartado técnico, Silvia Casasola, Martín Expósto en la producción y redacción, y éste que os habla como siempre encantado y feliz como una lombriz, vuestro amigo y compañero, Juan Antonio Cebrián…"
 
Si es que me lo sé de memoria. Siempre comenzaba igual. Y no podías evitar dibujar una sonrisilla, seré friki, qué le voy a hacer.
 
Podía ocurrir también que escuchara todo esto enredado ya en el refugio de las mantas de la cama, y entonces, con todo a oscuras, su voz era la única que me acopañaba y me enriquecía.
 
Se me ha muerto ya mucha gente. Gracias a Dios, o quien sea, la mayoría desconocidos televisivos-famosos-radiofónicos… Pero nunca, y sonará fuerte, ha cobrado para mí tanto sentido la palabra irremplazable.
 
Toda pérdida se siente. Pero, al menos para mí, nunca había comprendido como hasta ahora el significado de la palabra pérdida.
 
Juan Antonio Cebrián tenía apenas cuarenta años. Estaba casado y, que yo sepa, tenía al menos un hijo de unos cuatro añitos. Alejandro se llama.  
 
Y es que esta noche, como cada fin de semana, he conectado el transistor a la una y me he encontrado a un tipo presentando un programa de música. Me he puesto enseguida en alerta. Juan Antonio no suele faltar a la cita. Pongo toda mi atención y pìenso mil veces si no será hoy viernes, o quizá algún puente raro. El tipo de la radio dice que va a presentar un programa de música muy apenado porque Juan no ha podido venir… Habla en pasado, pero yo quirero pensar que ha sufrido quizá un accidente, yo qué sé, un retraso…
 
Pero no. Dice que va a poner la canción favorita de Juan Antonio, una de sus favoritas al menos, y suena 20 abril del noventa. Y dice el tío "Disfrútala Juan Antonio. Donde quiera que estés"
 
Ya no hay confusión. Me meto en internet, y no sin problemas, encuentro en la página oficial de onda cero la reseña de su muerte.
 
Justo esta tarde. De un infarto.
 
Pero da igual, Juan Antonio, porque todos sabemos que eres la reencarnación de Amenophis IV. Y, por supuesto, que eres eterno.
 
Fuerza y honor, dónde cojones quiera que estés.
 
 
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comentarios
  1. mªCarmen dice:

    Luisete, muy xungo el tema, pero te entiendo perfectamente. Hace poco tuve yo un sentimiento igual al tuyo, cuando murió el enorme Carlos LLamas, se me heló la sangre y el corazón, acmpañaba todas mis noches. Lo de Carlos parece que se veía venir por lo malito que estaba el pobre, pero aún así se me fue una parte de mi misma. Parece k las noches de la radio se nos están quedando huérfanas… Muchos besitos!!!

  2. Luisillo dice:

    Es verdad mary, Carlos Llamas también hace poquito… Pero es que es eso, Juan Antonio tenía sólo 41 años, y no estaba enfermo ni nada, encima nos enteramos justo cuando vamos a escuchar el programa, a la una de la mañana que es cuando empieza, y en vez de Juan Antonio, nos sale un comunicado anunciando su muerte… pues veas si es xungo… pero bueno, qué le vamos a hacer, cosas que pasan, supongo. Y es que encima me entero de que era ciego desde los veinte años!! Hay que hacerle un monumento, desde luego.
     
    Y lo que más me jode es que casi no ha tenido repercusión. En la tele creo que no llegó ni a un minuto la información que dieron, cuando en deportes me da tiempo a comer y todo y aún no han acabado de decir gilipolleces, es una vergüenza, pero qué le vamos a hacer. Un besete mariii!! Que me has dejado sólo con la marineta en los cursos!! jejej

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