Bertrand Russell en su libro La conquista de la felicidad

Publicado: 22 septiembre, 2007 en Sin categoría

 

 

La suma positiva de placeres de la vida moderna del hombre es indudablemnte más grande que en las comunidades primitivas; pero la conciencia de las posibilidades ha aumentado todavía más. Siempre que se le ocurre a uno llevar a su hijo al jardín zoológico, se puede observar en los ojos de los monos -cuando no hacen gimnasia o cascan nueces- una extraña tristeza. Uno llega a imaginar que los monos quisieran ser hombres, pero que no pueden descubrir el secreto para conseguirlo. En el secreto evolutivo han perdido el camino; sus parientes siguieron adelante y los dejaron atrás. Parece que algo de esta tensión y esta angustia ha penetrado en el alma del hombre civilizado. Sabe qure hay algo mejor que él mismo casi al alcance de su mano; pero no sabe ni cómo ni dónde ir a buscarlo. Desesperado, se lanza contra hombres, compañeros suyos, que están igualmente descarriados y son igualmente infelices. Hemos llegado a un periodo de la evolución que no es etapa final. Debemos pasarlo rápidamente porque, de lo contrario, la mayor parte de nosotros perecerá en el camino, y los demás quedarán perdidos en un bosque de miedos y de dudas. La envidia, pues, deplorable como es y terrible en sus efectos, no es todo el mal. Es, en parte, la expresión de un dolor heroico, el dolor de quienes caminan en la noche a ciegasquizá hacia un lugar de reposo placentero, tal vez hacia la muerte y destrucción. Para encontrar el buen camino fuera de esta desesperación, el hombre debe ensanchar su corazón, como ha ensanchado su cerebro. Debe aprender a trascender de sí mismo y, al hacerlo, a adquirir la libertad del Universo.

 

Ay, la envidia qué mala es. Y qué difícil la felicidad. Mira que a cada párrafo que leo me digo "Osti, pues tiene razón." Pero nada, no hay manera… Me cuesta ser libre, qué queréis que os diga. No puedo evitar mirar a los demás para determinar mi estima. ¿Cómo se tasa un coche? ¿y una joya? Pues, digo yo, se tasará en comparación con otros coches y con otras joyas. Sería muy difícil tasar un coche o una joya "en sí mismos"… porque, entonces, todos serían o muy buenos o muy malos, según lo que queramos, aunque, claro, quizá ahí es donde está la clave…

Otro párrafo muy bueno es el siguiente:

Si deseamos la gloria, podemos envidiar a Napoleón. Pero Napoleón envidiaba a César, César a Alejandro, y Alejandro probablmente a Hércules, que no ha existido nunca. No podemos, pues, librarnos de la envidia con éxito, porque siempre habrá en la HIstoria o en la leyenda alguna persona con más éxito que nosotros.

Y sigue diciendo:

Podemos librarnos de la envidia gozando de los placeres que se nos presentan, haciendo nuestro trabajo y evitando comparaciones con personas que, tal vez equivocadamente, suponemos que son más felices que nostros.

 

Tal vez equivocadamente no, equivocadamente seguro. Pero esta es la clave. Evitar comparaciones. Porque tú nunca puedes saber cómo se siente otra persona, casi ni aunque se lo preguntes. Así que si te flagelas mucho pensando en qué felices son los demás, seguramente te atormentes por nada, porque probabemente no serán tan felices… Pero yo admito que es muy difícil no hacer comparaciones. Siempr decimos lo mismo. Ya con 25 años y nada en la vida. Y, sin embargo, mira el Fernando Alonso… Ya estamos comparando… Mirad lo que le pasó a HItler, quiso ser como Napoleón, Napoleón como César, César como Alejandro, y Alejandro como Hércules… que, en la leyenda, quería ser un dios… ¿pa qué, herculito? jajaj ha dicho culito…

Y para acabar con la envidia, aunque ya lo he dicho:

 

La envidia es la manifestación de un vicio en parte moral y en parte intelectual, que consiste en no considerar nunca las cosas en sí mismas, sino en sus relaciones.

 

Pues yo lo reconozco: considero muchas cosas en su relaciones, y no tanto en sí mismas… Tendré que cambiar eso. Aunque, como dice Pequeña Vicky en los Simpsons: A ver niños, suponer que todos tienen las mismas oportunidades y facultades cuando, evidetemente, no es así ¿cómo se llama? Y los niños corean todos: ¡Comunismo! (Evidentemente, Lisa bailaba fatal, en comparación con los otros niños. Incluso en sí misma, sin comparar con nadie, bailaba fatal. ¿Tiene, por tanto, que sentir envidia Lisa de los demás niños? Pues no lo sé, según Bernie, supongo que no…)

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comentarios
  1. paco dice:

     Sidro, todos tenemos algo k envidiar al de al lado, por eso incluso llegamos a matar….seremos jodios!!!
     
    Tio sidro, te quiero hacer una gran propuesta, algo k se que te gustaria y se que te puede salir muy bien. Despues de observar tus escritos y de hacer un seguimiento como esos ojeadores deportivos en busca de las grandes estrellas, me gustaria que me hicieses un guion…..UN GUION!! Mi vena cinematografica no ha muerto y quiero llevar acabo algo k salga de tu mente…tomate tu tiempo, hazlo de lo k kieras, de tema libre, estrambotico, filosofico, surrealista, una historia para poder hacer un cortometraje…que me dices? …piensatelo tio k hablo muy en serio.

  2. Luisillo dice:

    sidro!!!
     
    me encataría formar parte de este gran proyecyo! jajaja pero machooo! lo veo difícil! Mucha fe tienes tú en mí… no sabría ni por dónde empezar! pero bueno, como tú dices, pues me tomo mi tiempo y, si sale algo, pues palante!
     
    a ver si se me ocurre algo… ahí stás tú sidroo! Ya estoy imaginando cuando nos pregunten luego, yo les diré: "Pues el negro me hizo una propuesta, me gustó la idea y, cuatro borradores después, ya teníamos hecha la primera escena…" jajaja  

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