Otra muerte en Venecia

Publicado: 7 septiembre, 2007 en Sin categoría

 

Que ya no existen historias me lo vienes diciendo desde hace años. Dices que ya está todo dicho, que, como Umbral, piensas que la gente se preocupa más por la historieta cuando eso es lo de menos. El mismo Quevedo, decía Umbral, se preocupaba más de la forma. ¿No nos enseñaron aquello de que él era conceptista, y Góngora era más estilista? Bueno, qué más da…

El caso es que yo tengo una historia. 

No me bastaba con ir a la fiesta, me quedé en casa pensando. El treinta y uno de agosto murió gente. El mismo Umbral no está, un jugador de fútbol, una actriz… ahora Luciano… Está muy transitado el tema de la muerte. Pero uno no puede dejar de hacerse preguntas ¿verdad? Sí, es inevitable. Lo llevamos en los genes, supongo.

Cuando éramos niños, a lo sumo, nos llamaba la atención. Pero creo que ni siquiera. Me parece que ni nos lo preguntábamos. Cuando es muy niño, cuando apenas lleva muchos días pisando y pesando en este mundo, no se plantea que algún día dejará de hacerlo. Homer, antes de suicidarse, habla con el mundo y le dice que parece que este es el fin, y le dice que siempre pensó que moriría él antes que él mismo… Cuando uno es niño paladea los días. Mira las musarañas.

Pero alguien se muere. Alguien se te muere. Alguien se desvanece y nos preguntamos dónde habrá ido, y vemos que está mal formulada la pregunta. Pero es que no sabemos formularla de otra manera. Todo nos parece cotidiano y anodino hasta que nos sacude la muerte y nos hace ver que esto de ser humanos es raro. Que la vida es precaria. Que no somos niños y que incluso los niños se mueren. Y a todo esto suena el teléfono, y me llama Gloria, y me dice:

– ¿Qué haces? Bájate y nos damos una vuelta…

O lo que sea. Yo le digo que no, que es que se ha muerto alguien. Y ella me dice que ya nacerá otro en algún lugar, que me calle y que salgamos.

La hago caso. Me pongo la chaqueta, cojo las llaves de mi casa y me voy a la plaza, donde hemos quedado. Paseamos, vamos de tiendas. Ella mira escaparates y me comenta los modelitos “Ese es muy caro. Ese es muy hortera… Aquel es monísimo” A mí todos me dan igual, aunque todos le quedarían fenomenal. Pero preferiría verla sin ninguno de ellos. Traje de nudista, que se llama. Me pregunto qué aspecto tendrá muerta, y no puedo evitar sentir una erección. Más por la desnudez que por la muerte en sí misma. Las prefiero vivas, naturalmente. Seguimos paseando y me propone tomar un helado. No puedo comer dulces, por una estúpida dieta, claro que pienso en Umbral, y en que él ya no comerá helados, y me pido. La muerte lo justifica todo.

Aunque es una torpe justificación. Alguien dijo que el fin justifica los miedos, Ramón Eder, creo, y tiene toda la razón. Entre lametón y lametón me dice que quiere comprarse una casa, dejar de vivir con los papás, comprarse un perro, echar currículums, quizá irse a otra ciudad… Últimamente no hago más que escuchar cosas del estilo. Cuánto de menos echo intercambiar cromos, jugar a los gia-joes, ver he-man o incluso películas de parchís… Antes los temas eran inagotables. No pasaba nada si la segunda frase que le decías a un amigo era “¿Te vienes a tirarle piedras a los pájaros?” Por ejemplo, por decir una. Aunque yo nunca le tiré piedras a ningún pájaro.

Antes podíamos hablar de tebeos, de dibujos animados, de leyendas urbanas, de a ver quién corre más, de las tetas de cualquiera, de motos… Bueno, de motos ya éramos unos abuelos de dieciséis años… Irnos a la piscina, ver crecer la hierba. Oír crecer la hierba…

¿Están tus padres en casa? Vamos a ver la tele, a jugar a la consola, a tirar globos de agua por la ventana, a pisar las calles horas y horas y horas… ¿Hipotecas?¿ipecés?¿currículums? Como juego, como diversión. Dicen que los tiempos cambian, y que hay que cambiar con ellos. Y una mierda.

– ¿No te acabas el helado?- No, no me lo acabo. Se me ha olvidado la muerte de Umbral y bueno que ya no me importa. Tampoco quiero volver a fumar. No quiero comerme el puto helado. Se levanta a pagar. Tiene un culo precioso. Ese culo no morirá… Sí, sí que lo hará. Y será una verdadera lástima. Pero ahora lo veo y me lo comería, con helado o sin él. Vuelve, me levanto y nos vamos.

-En el cine hacen una de Tarantino, podríamos ir a verla.

– Sí, podríamos…

– ¿Quieres que vayamos?

– Como quieras…

Me da absolutamente igual. Podría ir, comerme unas buenas palomitas, y tratar de meterla mano. La verdad es que ya me lo curro nada, no puedo tener la muerte en la cabeza y pensar en meterla mano… Qué coño, sí que puedo. El otro día le dije a Pablo “el muerto al hoyo, y a tu vieja, me la follo” Se rió mucho.

Los diálogos de muchas películas americanas, concretamente las de Tarantino, han acabado por aburrirme. Suenan muy americanas. “Hey, amigo, deja el cañón donde estaba ¿quieres? Si no quieres que te meta una maldita bala en tu culo de negro apestoso…” Por Dios, dónde está lo sutil… No digo que no estén bien para un rato, pero ya me aburren. Me habré hecho viejo.

La película no me impresiona, dicen que los que leen mucho se impresionan menos pero cuando se impresionan se impresionan más. Me lo dijo una profesora en clase que, por cierto, tenía la cara blanca como un muerto. Luego una compañera me contó que la había visto en no sé qué revista religiosa, como virgen del año, o algo así. Una cosa muy rara. Gloria y yo salimos del cine, ya era de noche.

Esto sí que me gusta. Me coge del brazo, y echamos a andar. Parece que ha llovido durante la película, las calles están mojadas. Las luces de las farolas y de los faros de los coches se reflejan en el asfalto. Es una pequeña Venecia, y vamos paseando. Por mí, bien. La muerte aquí no tiene cabida, o mejor dicho, la muerte aquí no nos puede hacer daño. El caso es que hace tiempo entré en una página web de estas que te decían el tiempo que te quedaba de vida. Aparecía un reloj muy siniestro marcando la cuenta atrás, y encima te decían cómo ibas a morir. Mi momento fatal era al salir de un cine, atropellado por un coche. Si no había dolor, en ése momento no me hubiera importado empotrarme contra un coche, con Gloria al lado.

Ella me hablaba a ratos. Me decía que se sentía a gusto conmigo, que al principio no se había fijado en mí y que era curioso cómo habíamos acabado… No sé, cosas que se dicen los enamorados. Yo no sé muy bien qué le dije, no me acuerdo. Alguna frase hecha. Cuando quiero, puedo decir cosas muy bonitas, lo que nunca sé es hasta qué punto son ciertas…

Desechamos la posibilidad de ir a tomar una copa o un café o algo. Ella trabaja mañana temprano. La acompaño a su casa y la dejo con un beso en los labios. Hasta mañana.

Definitivamente es una chica preciosa, no sé cómo me lo haré con ella. Ya digo que, últimamente, me lo curro muy poco. Además, es muy buena chica, y la estoy tomando aprecio. Nunca le debes tomar mucho aprecio a una chica que conoces poco, así como así. Luego vienen las complicaciones, los malentendidos, los enamoramientos… supongo que el amor. De todas formas, mi hermano siempre dice que mal andas si piensas en cómo van acabar las cosas, hay que pensar en cómo empiezan… Y lleva mucha razón. Mi hermano siempre lleva mucha razón. Todo lo que termina, termina mal, poco a poco. O eso nos dice el genio Andrés, habrá que creerle…

Camino lentamente y sólo hacia mi casa. No tengo nada que hacer. No puedo dejar de pensar en Umbral, en su muerte, y en la muerte. Miro al cielo buscando una respuesta, pero las puertas del cielo es la metáfora más terrible que se ha hecho nunca.

Woody Allen dijo que la vida está dividida en dos categorías, lo horrible y lo miserable. Lo horrible es la muerte, las personas hambrientas, los pobres, los mutilados, los violados, los ciegos, los lisiados… Y lo miserable somos todos los demás. También dijo que no podía ir a una fiesta si sabía que había en algún lugar un niño muriendo de hambre, que no se ponía a tono.

La calle se me hace infinita. El charco inmenso que cubre el asfalto se prolonga ante mí y voy cayendo poco a poco. Creo que el verdadero problema es decir que la vida es. O que la muerte es. Pero todo eso, para mí, ya no tiene importancia…

 

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comentarios
  1. paco dice:

    Y "otra muerte en Venecia" la puedo encontrar en la Fnac? Un buen escrito tio…
     
    Cierto es que ya no hablamos de las tortugas ninja, ni del street fighter,ni montamos en monopatin….pero nunca nos quitaran los simpsons ni futurama…
     
    Crecemos en cuerpo y alma y eso es inevitable, y la muerte es el fin, el acabose. Ojala la vida fuera como cuando eramos unos niñatos inocentones, pero no es asi. Y no quiero ser pesimista, pero podria decir que hasta la muerte vista como algo natural podria ser hasta bonita. La gente muere por ley, igual que nacemos por ley. El porque estamos aki lo dejare aparte. No hay que tener miedo a la muerte, pk? pk es algo natural, tarde o temprano se presentara y apagara nuestros corazones y pensamientos. Yo siempre he pensado que morire en accidente de coche, joder que duro que soy, pero es algo k llevo dentro de mi durante muchos años, es un pensamiento frio, podriamos decir algo parecido a una sincronicidad…es como "lo veis?…os lo dije"…y si tengo que morir asi pues asi morire. Pero como se que la muerte aparecera, como se que es algo seguro, para que pensar mas en ella? Mientras me dedico a otras cosas, como a vivir, a disfurtar, a valorar, experimentar,sufrir, llorar,amar,odiar… simplemente a satisfacer  lo que el cuerpo en si me pide, que es vivir, y una vez que el disco duro esta lleno pues que venga el demonio y me aspire hacia el infierno…
    Nuestros padres no hablan de los dibujos que veian, quizas pk las preocupaciones han nublado akellos recuerdos, seria bueno luchar pk a nosotros no nos pase, aunque pk ibamos a ser mas que ellos…espero que a mi no me pase, yo aun reconozco al niño de 7 años  regordete que llevo dentro,auqel que siempre estaba inventando y haciendo tonterias, siempre procuro sacarlo en algun momento, pk asi las preocupaciones sean cuales sean se desvanecen y te haces un favor.
     
    Mantened vuestro espiritu joven, ya tengais 15, 40 u 80 añazos!!!! y no os olvideis del crio aquel k fuisteis!!
     
    Por cierto el luiso tiene un romance???

  2. paco dice:

    Weno a ver, este es un tema que el luiso a sacado mas d euna vez y el sabe lo k pienso y se que en el fondo no le va hacer muxo caso…..jajajajajaa
     
    Te doy una cansiooooooooonnnn, y me hago un cubata
    antes de estirar la pata
    me monto en un camioooooooooon y si hace falta
     recorro el mundo en barcos de ojalata

  3. Juan Ignacio dice:

    Grande una vez más.  La verdad es que yo no pienso mucho en ella, el día que tenga que venir vendrá. Hasta entonces, que caigan muchos cubatas en Benidorm, Munich, Valencia o donde sea, pero siempre rodeado mis mejores amigos.

  4. Luisillo dice:

     
    Es literatura sidro! sólo eso, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…  así que de romances… Y por lo demás estoy de acuerdo contigo, que la muerte no me obsesiona eh, lo q pasa es que es un tema recurrente… no sé, muy fácil recurrir a él, y bueno, la verdad es que con loo de umbral, puerta, pavaroti, la actriz que nunca me acuerdo d cómo se llama, el villalonga, etc, etc, llevamos una temporada q es q es casi imposible dejar de pensar en ella… pero sólo es eso. Y por supuesto que nos hacemos mayores y no hay tanto de malo en ello, lo q pasa es q al personaje, por lo visto, le toca los cojones… y tú, como todos nosotros, morirás en un bar!! jajaj eso está claro, que la muerte nos pille bailando.
     
    ése juani ahí! voy a correidno a ver tu espacio q aún no lo he visto, ya queda menos pa quemar zaragoza!

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