ejercicio de redacción absurdo 1

Publicado: 18 abril, 2007 en Sin categoría
 
(practicamente escritura automática)
 
Lo leería en alguna parte, la dedicatoria decía claramente "Parte de lo que me debes", y la nota que contenía el sobre decía así:
 
"Cuántas veces te dije que, antes de hacerlo, había que pensarlo muy bien… A ti te gustaba escuchar a Pablo mientras me dejabas a mí con dos palmos de narices… Haciéndote la sobresaliente, la crem de la intelectualidad. Te gustaba también hacerme quedar en evidencia, me llevabas a exposiciones que detestaba, me invitabas a conciertos de artistas que desconocía… sabes perfectamente, con lo lista que eres, que odio la ópera… y parecía que sólo me llevabas para burlarte de mí y de mi falta de oído y sensibilidad musical…
 
Pensarás ahora, estoy seguro, entre asombro y asombro, que soy un cobarde por escribirte una cobarde nota y no hablar contigo cara a cara. Eso a mí, ahora mismo, me da igual. Además, ahora me doy cuenta que no estarás pensando en eso… Siempre has sido tan… tan… pasiva agresiva… sí, eso es, pasiva agresiva. Detesto parecer salido de una película de Woody Allen, pero, como dice MClan, callabas siempre a gritos… dejabas poco espacio para respirar. Nunca decías que no estabas satisfecha con algo ¡por dios grita de una puta vez! ¡de una santa vez! Todo el mundo necesita dar un golpe de mano de vez en cuando, luego se pide perdón, si procede, y en paz. Pero te lo callabas todo. A gritos, claro.
 
Recuerdo el día que me dijiste que no venías porque estabas enferma. Fui a verte, quería darte una sorpresa. No estabas enferma. Estabas perfectamente. No me lo tomé a mal en su momento, me dijiste, entre risas, que no te apetecía venir "y no querías importunarme"… por dios. Me reí, te reíste, nos reímos. No pasaba nada. No te gustaba venir conmigo al cine a ver una película escogida por mí, ¿o quizá ya no era por la película? Ahora ya no me importa.
 
Te obsesionaba la rectitud cultural, el perfeccionamiento estilístico… No era ya cuestión de si era in o no era in leer a Kierkegaard, escuchar a Chopin o ver a Kurosawa, tú siempre querías ir más allá. Ya no hacías tú la cultura, ni mucho menos, la cultura te tenía completamente atrapada. Eras capaz, muy capaz, y tenías conocimientos verdaderamente enciclopédicos… Pero te obsesionaba la idea, la noción, el concepto de "criterio". Evitabas siempre las preguntas directas… Yo, aún, y por muchos años, sigo diciendo, cuando se me pregunta, que mi lectura preferida ha sido siempre Mortadelo y Filemón. Y he leído el Quijote, y disfruté, de verdad, de hecho les va a la zaga. Pero tú no podías permitirte nunca bajar la guardia. Y la mejor defensa es un buen ataque. Y siempre ibas atacando a los demás. Con tu agresividad pasiva, eso sí. Si alguien te decía:
 
– He empezado a leer a Gala…
– Ah… -respondías tú-
– ¿Te has leído algo de él?
– Oh, pensé que a lo mejor hablabas de la mujer de Dalí…
 
Ya venga, los cojones. Era ridículo. Pero así demostrabas que sabías que quizá el único coño que atravesó Dalí con su polla fue el de Gala… Aún siendo un comentario ridículo, preferías quedar como ridícula si con eso demostrabas que superabas a tu interlocutor en conocimientos absurdos…
 
Incluso, ahora que me acuerdo, una de las pocas veces que te vi más relajada, me contaste que admirabas -¡admirabas!- a Anaís Nin, y que buscabas un Miller… Por dios, ¿quién es más digno de admiración? Y también venerabas, cómo no, a Simone… Alguna vez me hiciste sentir Lennon y tú mi putita Yoko, o quizá una Kurtney Love y yo un futuro suicida Kobain…
 
Creo que  nunca te conocí porque nunca me permitiste ver un paso en falso, una caída, para poder ayudar a  levantarte… Nunca te los permitiste. Así que ya para qué seguir… No quiero torturarte más con más tonterías, estoy seguro de que no te he conmovido ni un ápice porque, ahora que lo pienso, con todos tus conocimientos enciclopédicos, con todos tus libros, tus películas, tus discos, tus exposiciones… nunca  te he visto llorar. Así que para mí sólo eres dos ojos sin alma."
 
Ella se quedó muda. Es verdad, le impresionaron mucho esas palabras, le impresionó mucho que él se lo dijera de aquella manera… Porque, bien mirado, ¿qué se había creído?, ¿no se le ocurrió pensar ni por un momento que parte de aquellos desmanes se debieran precisamente a una falta de segridad mal disimulada? Ella sabía perfectamente lo patéticas que resultaban esas salidas de tono, y recordaba aquella vez que contestó aquello de Gala… pero no era, ni mucho menos, frecuente…
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comentarios
  1. Noelia dice:

    😀
     
    Me ha gustado mucho tu escrito!

  2. Luisillo dice:

    Hombre Noelia, cuánto tiempo sin verte por aquí!

  3. Jose Manuel dice:

    Estás hecho un artista! jajaja
    No tio, en serio, escribes de puta madre, si no fuera por lo de que la única polla que atravesó Dalí fue la de Gala y por lo del suicida de Cobain pensaría que eso no lo habías escrito tú.
    Bueno tío, algín día le mundo sabrá porque cojones escribiste esto! jajaja
     
    Salud tronco.

  4. Luisillo dice:

    Joder! me has reconocido por lo de la polla de Dalí? Pues sí que… jaja, no tío, ya lo dice el título y el subtítulo, ejercicio de redacción 1, escritura prácticamente automática… se nota en lo de M Clan, Woody Allen, en lo de Gala, si te acuerdas, lo mencionó precisamente esa tarde Juani, por eso, digo yo, se me vendría a la cabeza, y la primera frase del entrecomillado es de una canción de Pablo Milanés… son cosas que me iban viniendo a la cabeza. Relacioné enseguida a Gala -de Antonio- con Gala -la mujer de Dalí- y salió así… haciéndose la tía la pedante intelectual…

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