Semilla en la tierra

Publicado: 7 noviembre, 2006 en Sin categoría
Duele. La vida como un puñal hay veces que duele.
Y nada tiene que ver con tu boca.
Que hecha para besar hay veces que muerde.
Que anuncia cordura y, a veces, se vuelve loca.
Y duele porque la piel no es materia inherte.
Y duele porque el querer es dolerse a veces.
 
Tiembla. La vida, como con miedo, hay veces que tiembla.
Y nada tiene que ver con el aire,
que mueve tu ropa en noches de luna escueta.
Que aprieta, suelta y evoca y me enloquece.
Y tiembla por los latidos que tú provocas.
Y también porque el querer es temblar a veces.
 
Y cada uno en su camino,
va cantando espantando sus penas.
Y cada cual en su destino,
va llenando de soles sus venas.
Y yo aquí sigo en mi trinchera corazón,
tirando piedras.
Contra la última frontera,
la que separa el mar del cielo,
del color de tus maneras.
La que me lleva a la guerra,
a ser semilla en la tierra.
 
Y no me pidas tanto corazón,
que tengo poco aire en el pulmón.
Lo que tengo es un castillo en el cielo.
Si viene la guadaña a mi rincón,
enjuágame la frente en tu sudor,
y le das un beso a todos si me muero.
Y le das un beso a todos si me muero…
 
Ríe. La vida, como un volcán, hay veces que ríe.
Y nada tiene que ver con el tiempo,
se ríe porque para ella somos tan leves,
como el humo azul que del puro se desprende.
Y ríe porque tu llanto se lo merece.
Y también porque el querer es reírse a veces.
 
Vive. La vida, por compasión, hay veces que vive.
Y nada tiene que ver con la muerte.
Y, cuando llegue ése instante, déjame verte.
Que no hay mayor libertad que tenerte en frente.
Y que nadie sea absuelto por no quererse.
Y vive porque el querer es vivir con creces.
 
Y cada uno en su camino,
va cantando espantando sus penas.
Y cada cual en su destino,
va llenando de soles sus venas.
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón,
tirando piedras.
Contra la última frontera,
la que separa el mar del cielo,
del color de tus maneras.
La que me lleva a la guerra,
a ser semilla en la tierra.
 
Y no me pidas tanto corazón,
que tengo poco aire en el pulmón,
lo que tengo es un castillo en el cielo.
Si viene la guadaña a mi rincón,
enjuágame la frente en tu sudor,
y le das un beso a todos si me muero.
Y le das un beso a todos si me muero…
 
Y si tomo semilla no me dolerá la astilla
que sangran de mi costado
tus andares de chiquilla.
Y no me digas nada, déjame en mi ventana,
con los pies del otro lado,
yo me fumo mis mañanas.
 
 
 
 
Anuncios
comentarios
  1. Fяögу dice:

    Me encanta lo que escribes¡¡¡refleja mis pensamientos de uan manera mas vital x asi decirlo y me siento identificada.Vendré siempre q pueda aki.
    Bsss

  2. Jose Manuel dice:

    vaya tela!!!jajajjaa
    a ver si te dejas de gilipolleces ya Luis, q los  ovnis no existen!!!
    te den
     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s